
Despuntaban los primeros rayos del amanecer y fueron directos a mis ojos, reacios a querer abrirse comenzaron a hacer gestos de enfado por la temprana salida del lorenzo, tanteé mi cama de mala gana buscando el móvil que por la noche había dejado debajo de la almohada, con desgana lo alcancé. Abrí solo un ojo...
- Jolín...las siete...pero si he quedado dentro de dos horas... ahora no me podré dormir...
Dicen que soy un koala, por mis eternas horas de sueño...pues no me echo siesta y me suelo acostar tarde, aunque es verdad que me quedo dormida antes de que mi cabeza entre en contacto con la almohada... no me he podido volver a dormir, no sé si habrá mucha gente como yo, pero en cuanto la luz se hace presente yo ya no puedo volver a cerrar los ojos y caer en fase REM. Así que a regañadientes mis dos ojos se abrieron maldiciendo a la aurora...
La brisita entraba por la ventana y despertaba sonrisas burlonas en mi cara, estaba a gusto, con el contacto de las sábanas sobre mi piel y el ambiente refrescante de la habitación. Siendo sincera, Córdoba ya es un asadero de pollos y el único momento del día en el que se disfruta de una buena temperatura es este.
Como otro día más y haciéndome la remolona me desperezado y he tardado 10 minutos en asumir que debía levantarme, asearme, vestirme...sólo de pensarlo me daba pereza, pero lo hice. A las nueve, como puntual que es, Marta estaba llamando a la puerta, ha entrado y mientras me tomaba mis correspondientes sobres y pastillitas, ella jugaba con Pelusa, la gorda como le dice...
Cuatro horas intensivas de biblioteca nos han dejado muertas...a la salida, 1.30, nos esperaban los "malvenidos" 43 grados, menos mal que en la revisión del coche me arreglaron el aire, aunque no sé si es peor derretirte de seguida o salir del coche fresquito y después pasarlo peor...
A las 4 nuestros asientos de la biblioteca volvían a estar ocupados por nuestros culetes, con las compañeras pululando por allí, unas nerviosas otras tranquilas y algunas sin siquiera haber empezado a estudiar nuestro querido examen de cuatro horas de mañana... Hemos vuelto sobre las ocho menos cuarto... en vez de irme para mi casa he visto que los césped de la Ribera recién cortados y regados. Me tirado allí, con aquel olor a verde (sí, el verde huele a césped recién cortado) y mojándome los brazos. La gente me miraba como si estuviese loca, y lo estoy, pero no me importa...
Quiero irme a un bosque sin nada ni nadie...y respirar como logré hacerlo hoy mientras las hormigas me hacían cosquillas en los pies y sólo los ladridos de perros me despertaban de mi letargo...
(FOTO: Alcázar de los Reyes Cristianos)
"Los resultados...bueno dentro
de lo "porculero" no son malos,
unas pastillitas para el ácido fólico
y sobrecitos para mi baja
coagulación, en fin... estoy bien..."