
Besos vendidos a la espumosa sensación de un hedor mental que despelleja la realidad de un mundo que no existe. Un humo que encierra una habitación vieja y húmeda, ese olor circunscribe mi pituitaria y me evado, vuelo, levito.
Queda atrás una semana de tensión, de pensamientos inscritos en un cuadrado no cerrado, se escapan letras, canciones, sintonías y frecuencias lanzadas como puñales por esta cabecita loca que poseo.
Esto ya no es una curva cerrada, las fuerzas centrípetas la abrieron por los destellos y caídas de cristales rotos y cabellos de la luna que no existe, que se hunde en la lejanía de un mar en el que ya no pienso.
No soy poetisa de palabras, ni novelista de párrafos cargados, sólo una personita ínfima en el mundo que no tiene mejor forma de expresar lo que se le pasa por la cabeza tonta que tiene...
Queda atrás una semana de tensión, de pensamientos inscritos en un cuadrado no cerrado, se escapan letras, canciones, sintonías y frecuencias lanzadas como puñales por esta cabecita loca que poseo.
Esto ya no es una curva cerrada, las fuerzas centrípetas la abrieron por los destellos y caídas de cristales rotos y cabellos de la luna que no existe, que se hunde en la lejanía de un mar en el que ya no pienso.
No soy poetisa de palabras, ni novelista de párrafos cargados, sólo una personita ínfima en el mundo que no tiene mejor forma de expresar lo que se le pasa por la cabeza tonta que tiene...








