
La música ya no intenta silenciar mis pensamientos, las llaves retorcidas de los cofres envenenados del fondo del hielo se oxidan y chirrían silenciosamente.
Cancervero duerme, como un bebe en su cuna, con pequeños resoplidos, etapa de hibernación.
No vigila, no está a la defensiva, no necesita morirse de hambre para morder, ya no hace falta.
Y mi ser se inunda de risas, de rock, de tabaco, de conversaciones en un coche, de noches de cerveza y billar, de dolor de pies de tanto andar, de un estómago pidiendo pipas, de múltiples sueños con su dueña, yo...
¿Y eres feliz?-- Pregunta la conciencia.
¿Acaso lo dudas?-- responde su dueña.

3 comentarios:
Me alegro, :)
Sigue así.
Besos
una impresionante foto, es de aquellas fote que me recuerdan a Jose Saramago en el viaje del elefante..nos leemos
Palabras profundas...y una preciosa foto.
un saludo
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